sin sulfatos

SIN SULFATOS, ¿qué implica este término?

Sin sulfatos. En cosmética, y más concretamente cuando hablamos de productos de limpieza, encontramos que algunos productos reivindican que son:

SIN SULFATOS. Pero, ¿qué implica este término?

Normalmente se dice que un cosmético es sin sulfatos o que no tiene sulfatos cuando entre sus ingredientes no contienen: ni sodium lauryl sulphate (SLS), ni sodium laureth sulphate (SLES).

Estos, son dos ingredientes se encuentran en la gran mayoría de productos cuya función es limpiar (un champú, un gel de baño, un exfoliante corporal, un limpiador facial), o en prácticamente casi cualquier cosmético que haga espuma.

Pero empecemos la historia desde otra perspectiva. Nuestro cuerpo genera constantemente lípidos y compuestos grasos (gracias a las glándulas sebáceas) que salen a la superficie de la piel, y forman el sebo. Una vez en el exterior, se mezclan con otras sustancias para formar el manto hidrolipídico, que tiene una función protectora.  Todo esto – que el cuerpo sabiamente ha  formado –  se acumula, se oxida, se mezcla con la suciedad externa, con las bacterias, etc.

Y es, junto con toda una serie de procesos, los que generan la suciedad y los olores.

Por otra parte, es muy importante mantener este sebo en un nivel adecuado, ya que los problemas o alteraciones derivan tanto por el defecto, como por el exceso.

¿Cómo limpian los jabones?

Para limpiarnos y retirar el exceso acumulado, no es suficiente con agua. Aunque juega un papel imprescindible, el agua no es capaz de disolver ninguna grasa por sí misma: necesitamos los surfactantes. Éstos harán que suciedad y grasa se dispersen, sean arrastrados por el agua, y  se eliminen.

Tanto el SLS como el SLES, son surfactantes aniónicos muy potentes (eliminan muy bien las grasas), tienen una alta capacidad para formar espuma, y además su bajo coste hace que estén presentes en casi todos los productos de limpieza, y especialmente los que están destinados al gran consumo.

El hecho de que comúnmente se llamen sulfatos, es porque tanto uno como otro contienen en su estructura un grupo sulfato.

Su alto poder como surfactantes hace que eliminen de forma muy eficaz la suciedad. Pero junto a ella, también se elimina parte de nuestro film protector. Y si retrocedemos dos párrafos: los problemas o alteraciones derivan tanto por el defecto, como por el exceso de sebo.

¿Son los sulfatos tan malos?

Personalmente, no soy nadie para atreverme a tanto. Lo que sí es cierto es que existen otros surfactantes con un poder de irritación menor; y que son menos agresivos con la piel. Champús, geles, o limpiadores formulados con otras alternativas, serán más respetuosos con la piel. Especialmente en bebés y niños, pieles sensibles o delicadas, con algún tipo de dermatitis o anomalía, etc; que son las más vulnerables a las agresiones, y habrá que tratarlas con más mimo.

Otro punto sería  el origen de las materias primas, y yo paso de puntillas por este tema, ya que tampoco es mi campo. Estos dos surfactantes suelen ser derivados petroquímicos, obtenidos por síntesis y mediante etoxilación. Objetivamente, son menos ecofriendly, claro.

Cuando era pequeña, en mi casa mi madre tenía el jabón Lagarto para la ropa. Recuerdo que las manos me quedaban con la piel tirante de lo estupendamente bien que aquel jabón limpiaba. Los ingredientes no tienen nada que ver, de hecho este tipo de jabón se puede hacer en casa con restos de grasas y aceite. Pero es un ejemplo de jabón que limpia “demasiado”.

Algunos ejemplos de champús que formulan sin sulfatos es el Champú de Evolve Superfood:

Sin sulfatos

Una línea para Bebés menos agresivos para la piel para pieles delicadas de un bebé es Sophie La Girafe.  Formulan sin sulfatos:

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¿Conocías el término “sin sulfatos“?

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