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Cosmética sin Parabenos. ¿Y algo más?

Sin parabenos, ¿sabemos por qué?

No es la primera vez – ni creo que será la última – que cuando voy a comprar cosmética, la persona encargada me explica que lo que me enseña está muy bien, es natural; y sobre todo y muy importante: no lleva parabenos. Es el discurso de moda, y es que la cosmética sin parabenos vende.

¿Qué son los parabenos?

Vayamos a los orígenes… Históricamente, han sido los ingredientes conservantes de elección en muchas fórmulas cosméticas: tienen una alta efectividad anti-microbiana a bajo coste. Por tanto, se encontraban presentes en muchas de las fórmulas que contienen agua: champús, cremas, lociones, o desodorantes; para evitar su contaminación.

¿Por qué queremos usar cosmética sin parabenos?

La polémica de estos conservantes lleva años sobre la mesa. Pero hay que hacer marcha atrás casi 20 años para descubrir el origen de esta controversia:

Publicado en 2002, se realizaron en Reino Unido estudios que atribuían a los parabenos la capacidad para actuar como disruptores endocrinos, o dicho de otro modo, que tenían propiedades estrogénicas: eran capaces de imitar a las hormonas sexuales femeninas. Años más tarde, otro estudio determinó la presencia de parabenos en tumores de mama y los tejidos conectados con ellos. Aunque no se demostraron dos premisas importantes: que fueran estas moléculas las causantes del cáncer, ni que estos parabenos que se habían detectado proviniesen de un producto cosmético (recordemos que estos conservantes también se utilizan en la industria farmacéutica o alimentaria).

A pesar de que se ha demostrado la capacidad de los parabenos de imitar el comportamiento de las hormonas femeninas, sobre nuestros tejidos tienen muchísima menos afinidad que la hormona natural, teniendo un efecto de alrededor de un millón de veces más débil. Este efecto también disminuye con el menor tamaño de la molécula del parabeno.

¿Qué dice la legislación?

El SCCS (Comité Científico de Seguridad de los Consumidores) se puso en marcha para llevar a cabo estudios adicionales sobre el uso y seguridad de estos ingredientes. Y actualmente, la legislación europea permite el uso de los dos parabenos de cadena corta: metil- y etilparabeno. Que se han considerado seguros usados dentro de los límites establecidos. Mientras que las moléculas de mayor tamaño no están permitidas.

Yo no pretendo posicionarme ni en contra ni a favor. Creo que el nivel actual de regulación y seguridad en la UE es bastante alto, y que cada producto puesto en el mercado está avalado por un dossier de seguridad. Además contamos con un sistema vivo de seguimiento gracias a la Cosmetovigilancia.

Pero al margen de que esto pueda utilizarse como una herramienta más de marketing, deberíamos de ser lo suficientemente críticos como para saber que un champú sin parabenos, una crema hidratante sin parabenos, o cualquier reivindicación “libre de parabenos” no garantiza en sí mismo un mayor nivel de calidad. Deberíamos preguntarnos cuál es el conservante que contiene y cuál es su perfil ecotóxico. En este post os contábamos todo sobre los conservantes y la cosmética sin conservantes.

Quiero comprar cosmética sin parabenos

¿Qué pasa si sabiendo qué es y por qué generan controversia prefiero evitarlos? Perfecto, ¡nosotros también! Hay mil opciones y ninguno de los productos que encontrarás en Branch and Root contienen estos conservantes!

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Comentarios (2)

    • Branch & Root

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